Hola mi nombre es Jesse y les voy a contar de la ocasión cuando por primera vez mi amigo y mi mejor amante me hizo sentir una mujer.
Soy un poco gordito, tengo el pene muy pequeñito, me encanta vestirme de mujercita ya que me siento una, aunque de chico lo negaba me encantaban los hombres, en los vestidores del colegio luego de las clases de gimnasia veÃa sus miembros de reojo mientras nos aseábamos, me morÃa por chupar alguna de esas vergas o que alguna me entrara pero me reprimÃa ya que no se que me dirÃan mis compañeros.
Pasaba el tiempo y yo sentÃa aún más ganas de que un hombre me la metiera en mi anito y me diera su lechita, querÃa saborearla para disfrutar de ese manjar exquisito que es el semen de un macho, pero no hubo oportunidad sino hasta quinto año del colegio cuando quedé sólo en el salón con mi amigo Diego..
Todos mis compañeros se referÃan a mi amaneramiento (que era evidente) en algún momento y aunque no me lo decÃan en mi cara yo lo notaba, el dÃa que me quedé a solas con Diego en el aula, él sacó una revista de esas con mujeres desnudas y como supuestamente estábamos entre hombres sin ninguna demora sacó su pene y empezó a masturbarse en mi delante, yo miraba como crecÃa su verga y lo dura que estaba, que delicia pensaba y me imaginaba que me hacÃa su mujer, penetrándome dándome a chupar su pene delicioso que medÃa como unos 22 cm de largo y 5 cm de grosor, lo miraba sin que se diera cuenta pero llegó un momento en que Diego se percató de lo que yo hacÃa y aunque traté de voltearme ya era demasiado tarde.
Diego vino hacia mà con la verga ya guardada, yo estaba con la cabeza puesta sobre mi carpeta entonces Diego me llamó y me dijo Jesse, te tengo una sorpresa, cierra los ojos; yo los cerré y me dijo abre la boca, yo lo hice de inmediato cuando sentà algo duro entrando a mi boca, entonces Diego me dijo, no abras los ojos y no muerdas solo chupa ¿ok?, yo asentà y me dediqué a chupar, en mi corazón yo estaba contento sabÃa que era su verga la que chupaba pero mi cabeza lo querÃa rechazar, Diego me sujetó la cabeza y empezó a arremeter más rápido en mi boca luego de 5 minutos más sentà por primera vez el sabor del semen de un hombre en mi boca, Diego me dijo ahora abre los ojos yo los abrà y al ver su pene dentro de mi boca lo empujé hacia atrás y le grité ¡como pudiste! Diego me dijo si no quieres es tu problema y se fue a su silla, se continuó masturbando viendo la revista y yo continué mirándolo, cuando de pronto no pude más salà de mi asiento y me dirigà hacia él, me arrodillé ante él, aparté sus manos y metà su aparato de nuevo a mi boca para chuparlo otra vez, Diego me dijo: eres toda una putita, me la chupas muy bien, yo estaba feliz porque me trataba como una señorita yo era su putita y no tenÃa miedo que me rechazara. Eres una maricona chupa verga, me dijo Diego y yo asentà con la cabeza.
Luego de mamársela por media hora me tomé de nuevo su leche y estaba deliciosa, le limpié todito su pene con mi lengua, que rico que chupas la verga puta, me dijo, yo sonreà y de pronto Diego me dijo: tengo una idea se acercó a mà me reclinó sobre el pupitre del profesor y me comenzó a puntear el culo, mi pene pequeñito estaba excitadÃsimo, cuando Diego me desabrochó el pantalón dejando al descubierto mi ropa interior que era un calzoncito blanco con un lacito rosado, que rico calzón me dijo Diego, desde hace cuanto que los usas me preguntó, desde el año pasado respondà yo y al parecer eso le excitó aún más porque comenzó a puntearme con más fuerza y su pene lo sentÃa mucho más duro que antes.
Yo estaba excitadÃsima mi sueño se estaba haciendo realidad al fin me iba a abrir un hombre pero me daba miedo que le hiciera daño a mi culito porque su pene era muy grande, y de pronto Diego me preguntó ¿Ya te la han metido?, No, respondà yo, y continuó preguntando ¿DejarÃas que yo te meta mi pene? quiero meterte mi pene al culo; no sé, respondÃ, anda déjame, continuó Diego, si tu eres un mariconcito estás rica utilizas calzoncitos, deja que te inaugure el culito, deja que te haga mi mujer, al escuchar eso me volvà loca me dijo lo que yo querÃa escuchar que serÃa una mujer y que le pertenecerÃa a un hombre, pero me seguà resistiendo no aún no, dije con firmeza pero él continúo insistiendo, ya pues si ya te lo metiste a la boca y te gustó además falta sólo que te quite el calzón para poder disfrutar de tu culito rico.
Diego tenÃa razón ya me habÃa metido su pene a la boca y habÃa descubierto que yo era un hombrecito que utilizaba calzones de mujer entonces no me quedó de otra que aceptar, Bueno papi, le dije, si tanto lo deseas métemelo, hazme tu mujer, pero despacito que recién tú vas a estrenar mi culo; sÃ, me dijo, no te preocupes; entonces me bajó el calzón se paró y apoyó su vergota en mi culito, ábrete las nalgas me ordenó, yo lo hice, entonces vio mi agujerito y dijo aquà va. La verga de Diego dura y grande como estaba arremetÃa contra mi culito queriendo entrar, como estaba virgen no entraba fácilmente, entonces Diego utilizó más fuerza y metió su cabezón en mi agujerito, yo me mordà los labios del dolor, cuando sentà que toda la verga de mi macho estaba dentro de mÃ.
¡Ahhhhhhhhhhhhhhhh! grité, Diego me dijo calma que te va a gustar primero voy a dejar que tu culito se acostumbre a mi verga, estuvo metido un par de minutos sin moverse, yo meneaba las caderas para sentirla toda al notar Diego que me movÃa mucho dijo que putona ya quieres que te bombee la cola, y comenzó con el mete y saca, me bombeaba todito y yo al principio lloraba de dolor, ¡por favor sácamela, ya no sigas! , y Diego que me contestaba, ¡yo la saco después de llenar este culo, yo la saco cuando yo quiero, puta!, yo asentà con lágrimas en los ojos, pero luego mis quejidos de dolor se convirtieron en gemidos de placer, sigue, sigue Diego, no pares, le decÃa, que bien ahora si pareces toda una puta me contestaba, se sentÃa riquÃsimo tener esa verga tan grande dentro de mi culo, y asà continuó bombeándome durante 10 minutos más cuando sentà la delicia más grande que una mujer pueda tener, su leche calentita en el interior de mi culito, ¿te gustó? me preguntó mientras que seguÃa llenándome la colita con su leche; muchÃsimo, me encanta tu verga, respondà yo, cuando su pene se puso flácido salió de mÃ, yo estaba feliz, por fin era toda una señorita mi virginidad le pertenecÃa a un macho que me habÃa hecho sentir toda una puta, cuando se sentó Diego en su silla me llamó para que se la chupara a lo que yo accedà y mientras la chupaba sentà como se le iba poniendo tiesa de nuevo yo me asusté un poco porque aún me dolÃa un poco el culito y no querÃa que me la metiera pero el sujetó mi cabeza y yo le seguà mamando el pene hasta que me dio de tomar su deliciosa lechecita.
Ahora eres mi puta, me dijo, yo le dije que sÃ, me ordenó que sólo sea su mujer que mientras esté en la escuela él era el único que podÃa metérmela porque mi colita era suya, yo por supuesto que le dije que sÃ, mientras le seguÃa mamando la verga, feliz por ser al fin toda una mujer a los ojos de mi único macho en ese momento.
Luego de ese dÃa seguà siendo su mujer, me ordenó que orine sentado, que sólo utilice calzoncitos y que cada vez que el necesitara mi culo se lo tenÃa que dar, yo acepté todos los pedidos de mi macho ya que el me hacÃa feliz, como lo hacÃamos muchas veces mi culo se acostumbró rápidamente al tamaño de su verga, a veces yo me iba al baño, él salÃa luego tocaba la puerta donde estaba yo y como ahora me sentaba para orinar me ordenaba que se la chupara mientras lo hacÃa y yo feliz de hacerlo porque luego de acabar de mamársela el se encargaba de meterme su vergota en mi agujerito y asà me hacÃa su mujercita, y mi culito fue solo suyo hasta que salimos de la escuela, porque ahora mi culito goloso tiene muchas vergas que cuando quieren la pueden meter y aún quiero muchas más (una vez me compartieron dos amigos y me penetraron los dos a la vez), pero a veces yo lo busco para pedirle que me meta la suya y él acepta entonces me vuelve a meter ese hermoso palo que me hizo sentir toda una mujer por primera vez y más aún que me convirtió en una perrita come verga.
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